Empieza la cuenta atrás

Ya no queda nada.

Debo decir que ver ya el final de esta epopeya se me hace irreal, como si fuera un espejismo, o un sueño. Precisamente es un sueño, un deseo.

Durante meses he madrugado con la única intención de escribir. Mi rutina cada mañana ha sido levantarme, lavarme el rostro con agua bien fría y, todavía, goteando, mirarme al espejo y recitar un mantra.

Voy a escribir un libro. Voy a terminar este libro.

Y por fin esa carrera ha terminado.

Ah, pero me equivoco.. No es el final. Es sólo el primer paso. ¡Pronto os contaré más!

Pero, ¿dónde he dejado mis modales? En cualquier caso: recibe una cordial bienvenida a este pequeño rincón.