Al principio fue Gérard

Creo que la primera idea para la saga fue Gérard.

Antes de Ellanor, y de Allward. Y de la Inquisición. Y del Gran Imperio. Fue lo primero que me vino a la cabeza. “Un científico loco”: eso es lo que asociaba al steampunk. Probablemente porque mi primer contacto con el género fue el fantástico comic de Chris Bachalo y Joe Kelly. Mortimer Absenta me fascinó en su locura, y Gérard es probablemente un reflejo de cuánto me impactó el personaje.

Aunque Gérard Molette no estaba tan loco, creo. Lo que no significa que  estuviera cuerdo, precisamente.

En cualquier caso, a medida que se desarrollaba la novela en mi mente, todo se centraba alrededor del genio: su familia, sus inventos, las consecuencias de sus actos… Steampunk 1999 es la historia de Gérard, aunque los protagonistas resultan ser el dúo formado por Ellanor y Allward, no existiría esta historia sin las andanzas del inventor. De las más de 300 páginas de esta novela, todas las menciones al “fou Chevalier” no llenarán más de una décima parte, y aún así su abrazo se deja notar en cada evento, en cada revelación, en cada escena. Vislumbramos su carácter a través de ojos ajenos.

Y aún queda mucho por contar de su vida y actos.